El “trepa”: El fenomeno del “trepismo” como alpinismo laboral


A continuación os ofrezo mi post publicado en hostelmedia.com. De este modo podréis “salvaros” de una actitud del todo improductiva.

Considero que Judas fue uno de los más célebres “trepas” por motivos históricos más que contrastados. Dentro de las organizaciones empresariales  el fenómeno del “trepismo” puede causar estragos más que beneficios, por tanto, consideramos que la política de promoción del “trepismo” es del todo errónea ya que se transforma en un “premio” a la cutrez, un premio para la falta de trabajo en equipo, un premio al individualismo frente a los beneficios empresariales, un premio a la envidia y a la codicia frente a la empatía, compañerismo y la proactividad. El “trepismo” es un ataque directo a la línea de flotación a las tendencias actuales de gestión organizacional de los recursos humanos.

¿De dónde proviene la acepción de “trepa”? Es un fenómeno botánico de algunas plantas que se “sirven” de otras para alcanzar la luz. Trasladándolo al fenómeno empresarial lo definiríamos como el miembro de la organización que hace uso de sus compañeros, jefes (o quien sea) para alcanzar las metas “personales”  a toda costa, de cualquier modo, y vale todo. Todo.  Pero claro, el trepa, el fenómeno del trepismo, tan sólo puede darse en organizaciones o entornos que lo fomentan, que lo arropan y que lo consideran como beneficioso. Un error imperdonable dado que puede dar lugar fenómenos de burnout, fuga de talento, desmotivación por un lado, y por otro el acceso a puestos de responsabilidad de personal no preparado, inepto, incapaz, limitado, etc. Las empresas en las que los “trepas” triunfan se caracterizan por que en ellas no se asciende ni promociona por méritos objetivos o desempeños eficaces, sino por otras razones diversas. Esto explica que, a pesar de que no presente las capacidades, habilidades o destrezas requeridas para el puesto, el trepa termine siendo el más dotado para la promoción y el ascenso que finalmente consigue.

¿Cómo actúa un “trepa”? No nos engañemos: los trepas son, dentro de su faceta, unos fuera de serie: camaleónicos, flexibles, abiertos, extrovertidos, divertidos, afables, observadores, pero asimismo son calculadores, introvertidos, envidiosos, sin escrúpulos, individualistas, casi tiranos, faltos absolutamente de empatía, chaqueteros, cínicos, se adjudican los éxitos ajenos como propios, actúan como si fueran los que más trabajan de la organización, esconden información, descalifican y desacreditan constantemente por medio de rumores, etc. Sin más contemplaciones: un trepa. Asimismo, son extremadamente complicados de descubrir sobre todo por el “trepado” quien, con toda certeza, se cerciorará cuando la situación sea un tanto complicada ya.

El “trepa” tiene un objetivo, sea el que sea (un puesto dentro de la organización, un compañero que cae mal, un jefe al que no soporta por obtener grandes logros, etc) y debe alcanzarlo a toda costa, por todos los medios al alcance.  Y, aunque su conducta es intachable (de cara a los jefes u otros compañeros), interiormente es un personaje insegura, que no soporta la idea de que “el trepado” obtenga mayores y mejores éxitos que él, que tenga mejor reputación, que tenga mayor capacidad de liderazgo.

¿Qué hacemos ante un “trepa”? Observar, anotar todo tipo de situaciones, intentar detectar síntomas de “trepismo” por parte del sospechoso, etc. Hemos de valorar hasta dónde podemos y queremos llegar. Eso sí: el papel de la organización es esencial. ¿A qué nos referimos? Si  el espíritu de la organización, del superior jerárquico, es la promoción de conductas “trepiles”, estamos listos. Hagas lo que hagas no servirá de nada pues hablaremos de grados de confianza (entre comillas, pues no olvidemos que el trepa es un genio del “autobranding”), rumores que tendrán el valor de “hechos” y, ante los cuales, sólo quedará justificarse si se tiene algo que “esconder” o, en su caso, tomar las medidas que se consideren.  No olvidemos que las consecuencias del “trepismo” pueden afectar a las propias organizaciones dado que minan el ambiente laboral y provocan un descenso de la productividad. Puede llegar a ser una situación nada confortable.

Así, es esencial mantener un equilibrio psicológico y evitar todo tipo de implicación emocional. Citando a Cicerón “…dejarse engañar una vez es malo, dos es necedad y tres es una vergüenza…”, por tanto, no hablamos de que ser mala o buena persona, hablamos de un individuo que ha pretendido (y ha hecho todo lo posible para ello) “ensuciar” la trayectoria profesional del trepado de modo intencionado y, consecuentemente, ha de actuarse fríamente y sin miramientos.

La información es la herramienta esencial: si consideras que estás siendo trepado, limítala, es decir, cuanta menos información mucho mejor.

La búsqueda de la armonía en los centros de trabajo, en las organizaciones, debería ser uno de los principales objetivos de toda organización pues, a través de ellos, se conseguirían altísimos grados de productividad. Conductas trepas, rumorología, dimes y diretes, tienen un coste altísimo para las organizaciones (aproximadamente unos 0.21€ por minuto dedicado por un directivo de una organización), tanto en lo económico como el lo organizacional que, en estos días, no deberían aceptarse.

Fuentes: hostelmedia.com, gracias a Marina Parés www.acosomoral.org por autorizarme a utlizar su material y felicidades por tu página, Foroactivo-laboral , el Periodistadigital.

 

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